La Estadística, hasta lo que sabemos, nunca ha mordido a nadie, aunque lo pareciera… Cuando se opina en un foro sobre cualquier tema y salen frases como «hay un método estadístico que permite…» o «hay una estadística que dice…» las caras de los participantes en dicho debate suele ser de escepticismo y aprensión a partes iguales. Frases tan conocidas como «La estadística es la primera de las ciencias inexactas» (Edmond Gouncourt) o «La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno» (George Bernard Shaw) reflejan fielmente cual es la opinión generalizada sobre el tema.
Aceptamos la hipótesis nula de los beneficios que nos da la estadística
Si existe una rama de la ciencia que mezcle en las mismas proporciones devoción y desprecio podemos decir que está es la Estadística, y, podríamos afirmar sin duda a equivocarnos, que son mucho mayores los beneficios que esta ciencia a aportado a la humanidad, desde que en un lejano siglo XIX se empezaran a asentar sus bases, que los deméritos en los que se ha visto envuelta.
Al contrario que otras ciencias formales como las matemáticas, la estadística puede ser usada, y así debiera comenzar a explicarse a los neófitos en el tema, sin necesitar un profundo conocimiento teórico de los métodos (para eso están la Estadística Matemática). Es precisamente en esta ventaja donde también reside su debilidad, ya que en muchas ocasiones se banalizan sus resultados y se manipulan sus resultados para, las más de las veces, conseguir un beneficio a cambio de perder cualquier tipo de ética profesional.
Probablemente no hayas estudiado estadística
Por otro lado, es una ciencia que provoca pavor. Sí, y más que las matemáticas. Esto es debido a que, aunque la Estadística Aplicada que podemos usar a diario no es compleja cuando se conocen sus bases, en el sistema educativo español no se contempla como una asignatura «frecuente», a diferencia de la ciencia matemática, y esto la hace aún más desconocida.
Lo irónico reside en que esto no es óbice para que se anteponga la palabra estadística en cualquier texto sin fundamento científico por profesionales que, precisamente, no han tenido una formación adecuada en ningún momento de su vida.
El conocimiento de, al menos, las bases de la Estadística Aplicada en muchas ocasiones serviría para llegar a finales más positivos en nuestra actividad profesional, minimizar los costes de adquisición de información evitando así perder ese tiempo que cualquier persona siempre necesita e incluso en ocasiones no cometer graves fallos pseudocientíficos que puedan llevarnos a finales equivocados.
Y luego están los programas…
Otro tema que necesitaría un capítulo aparte es el software con el que desarrollamos nuestros análisis estadísticos: si no hacemos pan con arena, tampoco debemos hacer regresiones mediante una línea de tendencia en un gráfico de Excel. Existen fantásticos programas, incluso gratuitos (como R y Julia), que están diseñados por estadísticos y matemáticos profesionales, que, con un poco de empeño por nuestra parte pueden facilitarnos nuestros análisis y dar una base solida a nuestras conclusiones. Y si con eso no tenemos bastante siempre nos quedarán los desarrollos ad-hoc que se pueden implementar en lenguajes sencillos como Python.
Si te quieres reír un poco aprendiendo estadística, intenta localizar algún ejemplar de «La estadística en cómic» de Larry Gonick y Woollcott Smith, que explica de una forma muy divertida las bases de la Estadística Aplicada. La edición en castellano se encuentra agotada.
Hay un refrán que dice, «zapatero a tus zapatos». La pregunta es ¿por qué si uno se siente enfermo va a consultar con el médico y cuando tiene que aplicar métodos estadísticos le pregunta a cualquiera menos al estadístico titulado? Cualquiera, con sólo haber tenido un curso de estadística ya se siente en capacidad de poder asesorar y sacar conclusiones , que generalmente son erróneas, porque desconocen la teoría estadística que permite la aplicación correcta del método estadístico y … no hablemos de estar dando clase cual si fueran expertos eruditos y diciendo más burradas que Platero. Todos saben calcular la media aritmética, pero no saben que así, solita, no da información completa. La variación intrínseca del fenómeno nadie la tiene en cuenta, por eso el razonamiento erróneo de los autos.
Gracias Graciela. Me apropio de «zapatero a tus zapatos» y la añado en una futura actualización del post si la hay 🙂